El sistema (Xul) Solar. La revista Martín Fierro y la vanguardia argentina en la dimensión latinoamericana
Lic. Laura Isola
(UBA - UNTREF )
Este trabajo intenta pensar la vanguardia argentina de comienzos del siglo pasado, a partir de la figura de Xul Solar en su vínculo con la revista Martín Fierro y sus prácticas artísticas desde una perspectiva que contemple la dimensión latinoamericana. Al tiempo que discuta el marco teórico europeo que pensó estos mismos temas. Para el análisis de Martín Fierro y Xul Solar, creo, hay que leer un poco a contrapelo de las tradiciones de las vanguardias históricas europeas. La originalidad del pensamiento de este artista proyecta un sentido muy especial, tanto en la publicación antes mencionada como en su propia obra.
[1]
El rey Xul
La presentación perfecta, como no podía ser de otro modo, es del propio Agustín Alejandro Schulz Solari que también hizo magia con su nombre y dice así:
Alejandro Xul Solar, pintor, escribidor y pocas cosas más, duodecimal y catrólico (ca –cabalista, tro – astrológico, co –coísta o cooperador). Recreador, no inventor, campeón mundial de panajedrez y otros serios juegos que casi nadie juega; padre de una panlengua, que quiere ser perfecta y casi nadie habla, y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo; autor de grafías platiútiles que casi nadie lee; exegeta de doce (+ una total) religiones y filosofías que casi nadie escucha. Esto que parece negativo, deviene (werde) positivo con un adverbio: aún, y un casi: creciente. (Solar, 1957)
[2]
Leopoldo Marechal, por parte, lo puso en la historia de la literatura argentina en Adán Buenosayres, bajo la piel del astrólogo Shultze, ese que andaba innovándolo todo: “Primero el idioma de los argentinos, después la etnografía nacional, ahora la música. ¡Ojo! Ya lo veo con una llave inglesa en la mano, queriendo aflojar los bulones del Sistema Solar” (Marechal, 1948).
Había nacido en San Fernando en 1887 y gracias a él, en parte, los argentinos tuvimos una vanguardia que se precie de tal. Integró el grupo Martín Fierro, anduvo dando vueltas por Buenos Aires y por Europa y como pocos, hizo realidad eso de llevar el arte a la vida y viceversa. A mediados de la centuria pasada, casi como un retiro, se fue a vivir al Tigre. En 1954, se compró una casa y le puso el nombre de Li Tao. Por su mujer, Lita (Micaela Cárdenas) y Tao, que significa camino en chino. Se puede decir que empieza otra historia. Las fotos de su cotidianeidad que, por supuesto, no es la de un vecino más: en una partida de Panajedrez, ese juego de su autoría “que tiene la ventaja que ninguno pierde y todos ganan al fin”, o tocando el armonio con Lita de pie o haciendo cartas astrales. También está el tablero con sus 13 casilleros y sus fichas hechas de palo de escoba y pintadas por Xul y las cartas de Tarot, entre otras obras.
“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” escribió Wittgenstein y Xul Solar no hizo sino expandir ambas esferas. Ya había creado el Neocrillo e iba tras la Panlengua. En el Delta, pensó un sistema de escritura que combinó lenguaje verbal y visual y unas reglas que no eran ortográficas ni sintácticas sino morales. El aprendizaje de “pensiformas” o “grafías platiútiles”, así las llamó, era para llegar a una instancia espiritual superior.
La vanguardia es así
El pensamiento de Hans Magnus Enzensberger sobre las vanguardias europeas y el Surrealismo, en particular, es muy amargo. Decepcionado de estos modelos artísticos escribe “Las aporías de la vanguardia”, donde con este término de raigambre socrática ejerce el poder de develar el falso saber. En ese artículo clásico recorre los contenidos y programas de varios movimientos y concluye, no sin aflicción, que en el origen está el problema. Más precisamente, se podría decir que el manifiesto que toda vanguardia que se precie de tal debe tener alberga su fracaso. “Cuando la palabra vanguardia se construye en tiempo presente, resulta una proposición de carácter doctrinario”, sentencia el crítico alemán. En el tiempo presente y en la necesidad de sujetar la libertar creadora se restringe la idea de futuro, la incertidumbre de lo que se hará. Los manifiestos son, al modo de ver de esta teoría, la tumba de la vanguardia. Allí se escribe desde el principio, todo lo que se debe hacer como quien redacta una sentencia de muerte.
Para poder pasar de esto, justamente lo contrario que la palabra “aporía” indica en su etimología “no puede ser concebido”, “no aclarado”, tendríamos que imaginar un manifiesto tan futuro como el deseo en su forma más inacabada e inalcanzable. Nadie, excepto Xul Solar, hubiera podido haberlo escrito.
No sólo quiso sacarse de encima el modelo europeo para pensar el arte sino que fue un poco más allá. Tanto en la tierra como en el cielo, sus creaciones se desprendieron de lo más ex nihilo que se sugiere para un pensamiento de vanguardia.
Nadie sabe qué es “delante”, y menos que nadie quien ha llegado a un terreno ignoto. No hay forma de protegerse contra esta incertidumbre. Sólo puede meterse con el futuro el que esté pronto a pagar el precio del error. El avant de avantgarde encierra una intrínseca contradicción: sólo puede establecerse a posteriori. (Enzensberguer, 1963: 11)
Se equivoca Enzensberger; no conoció a Xul.
El sistema (Xul) Solar
Pintor, escultor, músico, astrólogo, artesano, visionario, inventor son las facetas de esta personalidad múltiple pero unívoca. Así fue presentado en una muestra en Buenos Aires, en el Museo de Bellas Artes: Xul Solar Panactivista, curada por Cecilia Rabossi. Sólo el criterio metodológico deslindó sus actividades en varios: “Arte y literatura. Amistades”, “Músico visual”, “El mundo de las lenguas”, “Espacios habitables”, “Lo místico, lo esotérico y lo oculto” y “Plástiútiles”, para luego, con el título y un trabajo minucioso de investigación volver a reunir, armar y desarmar esa hipótesis iluminadora sobre su forma de hacer arte. Entender su obra como la obra total. El absoluto creador más el concepto moderno de “activismo”. Lejos de operar como impulso anacrónico, aplicar esta categoría en un tiempo anterior o fuera de campo, sería algo parecido el gesto borgeano de elegir a los precursores. Xul Solar en el centro de ese cosmopolitismo de periferia, en ese universalismo de los arrabales.
Con la lengua afuera
Entre sus tantos juegos, el panajedrez, instrumentos musicales, títeres, Xul Solar inventó una panlengua: “Soy campeón del mundo de un juego que nadie conoce todavía, el panajedrez. Soy maestro de una escritura que nadie lee todavía”. Esta cita que es un poco más extensa y continúa enumerando todas sus creaciones y habilidades únicas, en el sentido más literal del término, no es sólo una declaración de intereses. Es lo irrealizado de su potencia creadora. Ese manifiesto, de existir, de haberse podido escribir, debería haberse hecho en esta panlengua. “Padre de una panlengua que quiere ser perfecta y casi nadie habla y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo, autor de grafías plastiútiles que casi nadie lee”.
Esa radicalidad es la indispensable para salirse de la trampa que acecha a toda vanguardia. Ese devenir imperceptible que tanto recomendaba Maurice Blanchot en El espacio literario: “El escritor pertenece a un lenguaje que nadie habla, que no se dirige a nadie, que no tiene centro, que no revela nada. Si escribir es entregarse a lo indeterminable, el escritor que acepta defender su esencia pierde el poder de decir Yo.” (Blanchot, 2002: 20)
Al tiempo que la vanguardia se consolida, se institucionaliza, va ganado adeptos. Entra al museo y al mercado. Otras de las consecuencias menos buscadas. Un arte para pocos y el caso de Xul Solar para los que todavía no han sido inventados. Por eso el neocriollo, ese monstruo que tan bien describe el astrólogo Schultze. Su alter ego ficcional, (¡cómo si hiciera falta esto en el caso de Xul Solar, casi él mismo un personaje inventado por él!), en Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal:
En tal caso —prosiguió Schultze— los sentidos del Neocriollo serán así, aproximadamente: su ojo derecho estará signado por el sol y su izquierdo por la luna. Quiere decir que, por el uno, estará inclinado a la visión de la luz directa, y, por el otro, a la visión de la luz reflejada. O más fácil aún: el ojo derecho lo hará santo y el izquierdo científico. Los ojos no estarán en sus órbitas ya, sino fuera de las mismas, en la punta de los nervios ópticos que se habrán alargado unos veinte centímetros y serán como las antenas de un insecto, capaces de tenderse hacia lo alto y lo bajo, hacia la derecha y la izquierda, según el objeto de la visión. Además, cada ojo, en el extremo de su antena, podrá girar sobre sí mismo, periscópicamente, y llevará un parpadodiafragma ultrasensible a las variaciones de la luz. (Marechal, 1948: 12)
Continúa describiendo los oídos como “grandes embudos microfónicos” hasta llegar a la lengua del Neocriollo, donde superpone
el órgano del gusto y de la expresión a la vez, y estará dominada por Mercurio. Tendrá la forma de una cinta larga y flexible, como la de los osos hormigueros; y el Neocriollo la meterá en todas partes, ávido de sabores. Eso quiere decir que su boca será un agujero apenas, y estará desprovista de dientes, ya que el Neocriollo no se alimentará de sustancias groseras, ¡ah, no!, sino de todo lo sutil que hay en este mundo. (1948: 71)
El neocriollo ubica a Xul en el seno de las preocupaciones lingüísticas del martinfierrismo, pues el problema de la lengua es una cuestión central para del vanguardismo rioplatense, en tanto también lo es para la sociedad (Sarlo, 1997: 211-260)).
Porque desde allí se proyecta como una línea de fuga, orientada por la unidad americana, donde se produce la integración de las experimentaciones lingüística y pictórica. El neocriollo puede leerse como resultado de tres operaciones características de las vanguardias rioplatenses: recuperación de la tradición cultural preexistente, perspectiva cosmopolita y experiencia contemporánea (Sarlo, 2002: 45-55).
Que la lengua sea eso, gusto y expresión, es el magnífico desborde. El aparato digestivo como el órgano sensible del gusto; la lengua bifronte y bífida del neologismo que Xul Solar refina hasta convertirse el mismísimo Dr. Frankestein de todas las artes. Así en el Cielo como en la Tierra.
En 1957, publicó en la revista Lyra, Propuestas para más vida futura. Algo semitécnico sobre mejoras anatómicas y entes nuevos, donde declaraba:
La imaginación ha precedido siempre, con mayor o menor número de pasos, las realizaciones científicas y técnicas del hombre. En esta era que ya podemos llamar de los satélites artificiales se nos aparece como una incógnita apasionante hacia donde volará ahora la imaginación del hombre. (Solar, 1957: 24)
En ese escrito propone mejoras para el hombre futuro: injertos en las plantas de los pies para mayor desplazamiento e implantes de “colnursas”, un sistema de alimentación más perfeccionado para recién nacidos de un mundo superpoblado.
Borges lo definió como genio, muy por delante de su tiempo: “Previsiblemente las utopías de Xul Solar fracasaron, pero el fracaso es nuestro, no es suyo. No hemos sabido merecerlo.”
Bibliografía
Blanchot, Maurice (2002), El espacio literario, Madrid, Editora Nacional.
Enzensberger, Hans Magnus (1963) “Las aporías de la vanguardia”, Revista Sur, Buenos Aires, Nº 285 noviembre y diciembre.
Marechal, Leopoldo (1948), Adan Buenosayres, Buenos Aires, Sudamericana.
Sarlo, Beatriz (1997). "Vanguardia y criollismo: La aventura de Martín Fierro" en Sarlo y Altamirano. Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia. Buenos Aires, Ariel.
Sarlo, Beatriz (2002). "El caso Xul Solar. Invención fantástica y nacionalidad cultural". Xul Solar. Madrid: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 45-55
Solar, Xul (1957), “Autómatas de la historia chica”, Mirador. Panorama de la civilización industrial, Buenos Aires.
------------- (1957b), Propuestas para más vida futura. Algo semitécnico sobre mejoras anatómicas y entes nuevos, Buenos Aires, Revista Lyra.
* Laura Isola estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Enseña “Literatura del siglo XX” en la carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y dicta un “Taller de escritura de géneros periodísticos” en la Maestría de Estudios Literarios Latinoamericanos (UNTREF). Publicó artículos en libros sobre crítica literaria y ensayos sobre artes visuales. Escribe sobre crítica de arte en suplemento Cultura del Diario Perfil. Ha escrito en colaboración manuales de enseñanza de lengua y literatura. Se desempeñó como periodista cultural en el suplemento Radar y Radar libros del diario Página/12 desde 1998 hasta 2004, en adncultura de La Nación y Ñ de Clarín. Participa de programas de investigación sobre literatura en el marco de los programas de Ciencia y Técnica de la UBA y de UNTREF. Coordinó proyectos especiales de literatura para el Museo Nacional de Bellas Artes y Geometrías del pensamiento, un ciclo para MACBA. Trabaja como curadora independiente. Fue curadora responsable del área de Letras del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (UBA), el espacio de arte joven de Galería Wussmann. Enseña español y literatura argentina y latinoamericana para extranjeros en diferentes programas de intercambio. Nació en Quilmes. Vive y trabaja en Buenos Aires.
[1]
Xul Solar se integra a la revista como "pintor-escritor", según es presentado en el N° 8-9, de septiembre de 1924. Un acercamiento a su obra permite identificar la complejidad de las propuestas estéticas de Martín Fierro: en su producción encontramos crítica de arte, orientada a generar polémica sobre el arte moderno y así ampliar los marcos de discusión y renovar los modos de ver y relacionarse con las imágenes. Su labor pictórica, a la par, encarna los postulados estéticos de Martín Fierro, así como sus preocupaciones lingüísticas, de lo que da cuenta cabal el neocriollo, orientado a la escritura en sí misma tanto como a su imbricación con la pintura. Esto implica un supuesto fuerte el análisis: la producción vanguardista de Xul Solar se compone tanto por sus acuarelas como por sus textos escritos de carácter programático y manifestario. En el efecto manifestario se integran obras verbales y no verbales que adquieren valor programático a través de las polémicas que suscitan, aun cuando en su proceso de producción no hubiesen sido planteadas como manifiestos en sentido estricto." Sabrina Gil, “Xul Solar: un pintor martinfierrista hacia la identidad americana y la integración entre palabra e imagen”, http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2313-94632014000200005